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"Tan pronto como asumas que algo es
posible, Hay cosas que se saben de otro modo, sin que medien los pensamientos. Hay cosas que, por lo inusitado de su naturaleza, no pueden entenderse conceptual o racionalmente, si no hemos aprendido a interpretarlas o admitamos la posibilidad de su existencia. Hay además, profundidades del saber que no pueden ser conocidas, interpretadas ni admitidas basándonos en el modo en que estamos acostumbrados a experimentar y definir a a la realidad. En casos así, cuando vivimos la excepcional circunstancia de enterarnos, por vez primera, de los contenidos que nos llegan desde esas profundidades, necesitaremos reacomodar todos nuestros procesos de reconocimiento e interpretación consciente, para convertir a ese mundo "nuevo" en algo digerible a nuestro entendimiento, algo que pueda enmarcarse dentro de los moldes de las cosas afines, cotidianas y seguras. Necesitaremos acomodarle para coexistir en la medida de lo admisible. Hasta ese momento y mientras nos resulté inviable, por sutil, indefinible o carente de un consenso, intentaremos abolirlo como presencia para nuestros sentidos por más que se anuncie. Será fácil reprimirle y discriminarle, basta sumergirnos nuevamente, en los ruidos que hacen real a lo conocido. Cuando atendemos al mundo de todos los días, lleno de objetos reconocibles, que se corresponden con el modo en que habitualmente representamos las cosas y sus significados, recreamos a un universo coherente y lógico, porque podemos pensarlo y evaluarlo mentalmente, porque el YO se entera, en todo momento, de las cosas cuando estas son pensables. Nos sentimos vivos e interactuando con esa realidad, porque la reconocemos en la medida en que impresiona nuestros sentidos conscientes primordiales, y nos permite ser testigos directos de lo que ahí ocurre. Así, pensándolo todo, el supremo Yo pensante, participa e intercambia, pleno de autoconsciencia, con las cosas que sabe y decide que existen además de él. "Te siento, te escucho, te veo... pero fundamentalmente te pienso, luego existes". "Existes, no tanto por ti mismo, sino porque estás a mi alcance y te me haces claro para mí, es decir, porque puedo pensarte y reconocerte... Me eres familiar... Luego, tiene sentido que existas". Este análisis tiene un propósito y quiero continuarlo para exponerlo: <<Desde que tengo uso de la razón, todo lo que conozco es pensable y solo pensando he podido enterarme de las cosas. Si no te pensara, no me enteraría de tu existencia y si me enterara de tu existencia, de un modo tal, que no sea pensándote o que no pueda mediar pensamiento alguno, mi Yo se sentiría confundido, traicionado o "fuera del Juego". En consecuencia, esa posibilidad es inasumible como modo alternativo de reconocer tu existencia. >> El Yo invierte los códigos de lectura perceptual del mundo que habita, cuando le interpreta. La realidad es siempre el elemento secundario, lo externo al Yo: <<Para que todo tenga un sentido en este mundo, YO necesito poder pensarlo enmarcándolo dentro de la perspectiva de cierto orden y siempre que YO pueda enterarme de todo. Basándome en las premisas de que YO soy el centro sapiente, todo lo demás es viable, en la medida en que me refleje.>> En consecuencia, cualquier conocimiento fuera del Yo, constituye una amenaza para todo aquel que tenga un mínimo de sentido común. Incluso para aquellos que entienden lo que ahora estoy diciendo, y que están de acuerdo conmigo. Porque, llegado el momento de realizar ciertos ejercicios, se descubrirán atrapados en la misma trampa que ahora explicamos y comprenden, porque en teoría todo es posible, pero en la práctica, hablar de "quitar al Yo del medio", para poder enterarse de algo, resulta tan absurdo como imposible. Al menos eso se creen... entonces es cuando recapacitan: "¿Cuando voy a poner en práctica esas premisas?... No atino a otra cosa que preguntarme: ¡¿Que me pide el profesor?!... ¡¿Que conocimiento puede haber, que existiendo, no sea consecuencia del Saber del Yo?!" Sin embargo, hay conocimientos que solo pueden encontrarse más allá del sentir y del saber del yo, al que puede accederse mediante un entrenamiento especialmente dirigido a a modificar la atención del sujeto, en la medida que va dejando a un lado su necesidad compulsiva de controlar y pensarlo todo. En la profundidad de nuestro silencio interno, hay modos de conocer que pasan por alto al raciocinio y que son anteriores al mismo raciocinio. Dentro de cada hombre, hay un saber no racional, tan inteligente, que constituyendo los fundamentos mismos de la inteligencia racional humana, es capaz de crearla y sostenerla. Puede que, detener nuestros pensamientos constituya una maniobra de apertura a otro entendimiento silencioso, por cuanto nos permite atisbar los resquicios de ese saber ancestral y oculto. Les hablo de la importancia operativa de
silenciar la mente, para acceder a modalidades de información originaria de los entornos
sutiles, y del conflicto que esto entraña en aquellas personas que no se conciben
experimentando nada, sin que su raciocinio participen directamente. Este dilema se expresa, en toda su magnitud en el segundo nivel de entrenamiento del método SAURAYI (Exploración Cinestésica). Los alumnos tienen que aprender a disfrutar el hecho, de enterarse de algo, sin que el Yo, (es decir, sin que ellos mismos) se hayan enterado del asunto, al menos racionalmente. Deben incorporar, que los pensamientos puede ser innecesarios y lastrantes para ciertas cosas, y que cuando se confunde el pensar, con el ser uno mismo, entran en un conflicto paralizante. Porque, bajo esas premisas, quitar la mente, significa quitarse a uno mismo, y por otra parte, enterarse sin que la mente se entere, significa que, ellos mismos no se han enterado de nada. ¡¡Cómo disfrutar de algo, de lo cual no se participa!!. Esta aparente paradoja, es solo un absurdo y una trampa del yo consciente y aunque parezca improbable, no tiene fundamento. La prueba es, que este singular dilema constituye una experiencia habitual, en el segundo nivel, y la mayoría de los alumnos logra vencerla y alcanzar los resultados esperados. Para mí como profesor, llevarles a ese punto, entraña una implicación total y hasta cierto desgaste intentando explicarme lo mejor posible para hacerme entender, pero se recogen los frutos: Los participantes, van descubriendo sus recursos ocultos y aceptándolos poco a poco, hasta que entienden que el hecho de silenciar sus mentes no constituye una amenaza para su propio Yo, y que solo entonces pueden ser capaces de sentir y experimentar vivencias imposibles de otro modo. Vivencias extraordinarias y fundamentales para aquellos que deseen avanzar en el camino de las terapias psicoenergéticas y en otros muchos caminos. Sin pretenderlo, llegan a un acuerdo amistoso, consigo mismo, que soluciona el dilema y les permiten conectarse con otro modo de saber, otras modalidades de conocimiento sensorial "Más allá del sentir" que parece difícil alcanzar, pero no lo es. Utilizaré ejemplos directos, para dar una idea mejor de las actitudes relacionadas con el proceso de aprendizaje de este tipo de enseñanza no habitual, donde la mente es un estorbo: El día anterior a escribir estas líneas, impartía en Murcia un entrenamiento de exploración cinestésica a un grupo de alumnos que ya habían realizado el primer nivel de Visión Aural. Transmitida las técnicas y premisas, practicaban entre ellos, utilizando sus manos como "escanneres", para explorar los órganos internos de sus compañeros. Pasaban las manos a una distancia de 15 a 30 cms de los órganos y definían perfectamente las características y patrones sanos del corazón, pulmones, bazo, estómago, hígado, páncreas intestino etc... Describían con precisión las sensaciones que sus manos le transmitían y que se correspondían, para cada órgano explorado, con las descritas hace miles de años, por los maestros taoístas A pesar de tal proeza, llegado a ese punto del entrenamiento, resultaba tan simple y rápido alcanzar ese saber, que no le daban ninguna importancia. Ocurría además, que su mente no se enteraba del asunto porque accedían a ese conocimiento, describiendo lo que sus manos sentían... ¡No era la mente la que registraba esos patrones!, ¡no participaba!, se limitaba a atender, a ser un testigo distante, y en consecuencia, a pesar del tremendo éxito, no podían saborearlo, se sentían como si no se enterasen del asunto. En momentos así, se expresa una disociación entre el Nagual, la parte no racional y profunda que sabe de ese modo y la parte consciente y pensante cuyo papel se ha limitado a describir lo que la otra percibe. Esa parte pensante y superficial no considera el éxito como suyo. Ni siquiera considera que haya éxito alguno. ¡No puede ser de esa manera!. ¡No es eso lo que yo esperaba!... Para ellos, el YO ha quedado fuera de la experiencia; era otra inteligencia la que hablaba mediante la mano, o en todo caso era la mano la que se enteraba, no la mente, que mediaba como un simple observador, describiendo lo que "oía" en la mano. Les resulta difícil asumir, que de eso precisamente se trata la práctica, por más que se le explicase. Y que, si los maestros taoístas accedían a esas mismas definiciones y conclusiones, era porque "escuchaban" a su otro saber, no a su mente, y que precisamente le estábamos entrenando en ello. Porque el hecho de tener visión aural garantizaba una importante apertura de todos sus sentidos y un avance acelerado. Ni siquiera eran
capaces de asombrarse ante el hecho de que sus apreciaciones personales,
correspondiesen casi en un 100%, con un conocimiento registrado en los libros más
antiguos de la medicina tradicional china. A pesar de la extraordinaria
evidencia, y de que se lo hacíamos saber. No creían en ellos mismos. No había asombro,
no había esplendor. Solo una sensación de "estar fuera del juego" Por
supuesto, que nosotros como profesores, ya estamos acostumbrados a ese proceso gradual de
aceptación. Normalmente, se desea saber con la mente, lo que la mente no sabe. La mente sabe pensar, y está condicionada a procesar datos procedentes de los sentidos especializados en el reconocimiento de la realidad ordinaria. La comprensión de que existe una forma de saber oculta, y que podemos acceder a esa parte nuestra que sabe, es el fundamento del entrenamiento del segundo nivel. Hay que aprender a escuchar a esa parte que sabe, a pesar de que la mente no está invitada a participar activamente en el proceso del conocimiento, sino como testigo del evento. No se necesita pensar lo que las manos oyen, Solo escuchar lo que nos dicen. Alcanzado el nivel de sensibilidad y silencio requerido, solo se necesita enfocar la atención en los cambios de las sensaciones que ya están despiertas en las manos. Por lo general en este segundo nivel, buscamos objetivar la experiencia, para darles seguridad en si mismos y demostrar la potencia del refinado sentido cinestésico alcanzado por el grupo. Se utilizan un número de pirámides de cartulina y los alumnos deben ejercitarse en técnicas especializadas que le permiten detectar un objeto oculto bajo una de ellas, explorándolas a todas, a una altura determinada. La mayoría son consecuentes y siguen las orientaciones disfrutando del éxito. Son capaces de realizar una maniobra perceptual que pocos humanos de esta tierra alcanzan a vivir por desconocimiento. Sin embargo, algunos disfrutan el éxito a media, por el mismo motivo: Porque solo pueden descubrir la pirámide "premiada", cuando "escuchan" lo que la mano siente y no cuando piensan donde está, y "así no tiene gracia"... Como no se enteran mentalmente, no están satisfechos. Sin embargo, Se sentirían de maravilla si descubrieran el objeto oculto mediante una vocecita que les dijese susurrando en el oído: "...el objeto oculto, está debajo de la cuarta pirámide" o adivinándolo, de golpe o "viéndolo en una Visión", o por una inspiración o impulso... Si lo descubriesen así, se sentirían fenomenales, todo sería asombroso y extraordinario, aunque el éxito sea el mismo y los resultados idénticos, a cuando exploran escuchando las manos... ¡Pero, no importaría!. Lo importante es que lo descubrieron ¡Mentalmente!, escuchando a sus pensamientos, siguiendo "su instinto" y no a la mano, que nada sabe... ¡¿Qué puede saber la mano o el cuerpo sin la mente!?. Además, no fue necesario esforzarse, "la varita mágica tocó su frente y ¡pum!...¡¡Se hizo la Luz!!... ¡Qué Maravilla!" Si participan los pensamientos, el éxito se convierte en una eventualidad admisible y sólida, Solo entonces el Yo estaría en la fiesta, como pez en el agua y se sentirían en la gloría al descubrir de lo que son capaces, se sentirían fuertes, magos y sabios!... Pero, así somos todos. Es lo normal. Y lo que intento decirles, es que todos somos, fuertes, magos y sabios, pero del único modo en que se puede ser así, no del modo en que queremos ser así. Eso también es lo normal, pero lo hemos olvidado. En los primeros momentos, resulta natural que se tenga dificultades para escuchar a nuestro Nagual, ese otro perceptor no racional, que hay en nosotros y que sabe directamente ciertas cosas, sin necesitar de la razón. No se conciben interactuando con las cosas sin los pensamientos, porque son la medida de uno mismo. Eso le explicamos a los alumnos. Para que avancen, es necesario detenerse y hacerles conscientes de estas cosas. Por ese motivo, ayer les comentaba al grupo la esencia del "MAKIURAYI" que es el fundamento de la exploración cinestésica para cambiar su nivel de atención. MAKIURAYI es un neologismo formado por dos raíces Quechuas: Maki, que significa mano y URAYI, escuchar. Los alumnos deben atenerse estrictamente a ese principio, "Escucha tus manos", la metáfora es profundamente funcional y lo asombroso es que lo hacen tan bien y aciertan tan ostensiblemente, que cuesta verles tan insatisfechos consigo mismo en los primeros días de sus prácticas. Como parte del ejercicio, les orientamos que, escuchando a las yemas de sus dedos, se explorasen la columna vertebral entre ellos. Más de 95% de los hallazgos obtenidos fueron validos, en el sentido que llegaron a diagnosticar (cuando exploraban a distancia y sin tocar la espalda) dolencias en diferentes sitios de la columna, del compañero. ¡Más de un 95% de acierto, en su primer intento y luego de escasos 10 minutos de adiestramiento!. Corroboraron sus impresiones con los problemas reales del sujeto explorado. Diagnosticaron sin tocar, con solo pasar los dedos cerca del cuerpo, las dolencias de personas que solo tienen síntomas ligeros, (No se trataba de verdaderos enfermos). Cabe pensar, ¡Que pasaría entonces, si exploraran anomalías graves y evidentes de la columna aunque sean ocultas y profundas!?. El éxito estaría garantizado. Nosotros esperamos ese nivel de aciertos tan elevado en el grupo. Pero a ellos no les llama la atención. Es paradójico ese comportamiento y sin embargo es normal. Lo común en este caso, es que, a pesar de la evidencia, los alumnos no se sientan satisfechos plenamente, por las razones ya explicadas, hasta que su comprensión madure: llegaron a ese conocimiento sin que la mente participara. La mente no sabe nada del problema y aunque "escucharon" sus manos y acertaron, no obstante, insisten en saberlo todo mentalmente. Los organizadores de los cursos y los alumnos participantes que pertenecen a niveles avanzados del método SAURAYI, se "desesperan" los primeros días, con los "nuevos" del segundo nivel. se divierten o "Sufren" cuando ven que no son capaces de comprender y poner en práctica "algo tan fácil" como lo que se le pide. Y olvidan que, en su momento, ellos también pasaron por lo mismo, y salieron victoriosos. Es así, y resulta una experiencia muy hermosa y reconfortante verles ayudando a los "novatos". Este grupo, de Murcia, contó con la comprensión y el apoyo incondicional pero estricto, de Toñi, Eulalia y Cristina. A ellas mi agradecimiento. Esta enseñanza de Exploración Cinestésica, está destinada a los alumnos que desarrollaron diferentes niveles de visión aural, en el entrenamiento anterior, de modo que ya son muchos más receptivos, comprenden que pudieran existir realidades y operatividades alternativas. Tienen ese conocimiento a su favor. Pero el entrenamiento de exploración cinestésica es completamente nuevo para ellos, como lo fue también la enseñanza de la visión aural. Es otro camino completamente diferente aunque relacionado. Normalmente transitan por varias etapas en este segundo entrenamiento, que se relacionan con las que transitaron en el primer adiestramiento para alcanzar visión aural.: 1-Fase de desorientación y desconcierto: ¡¿Será posible!? ¡Creo que ya sé como es!, ¡Tal vez
tez tenga que hacer ciertas cosas como las que ahora estoy pensando! ¡Evidentemente no es como
yo pensaba, no me ha funcionado... Tal vez deba seguir
estrictamente las indicaciones... Pero si quito a mi mente... Cómo voy a enterarme de algo!, ¡Probaré!,
¡Parece que realmente tengo que hacer lo que se me pide! En la práctica, el alumno comprende que, algo hay de cierto en esa verdad, pero no sabe exactamente de que se trata todavía. Y comienza a prestar una atención más dirigida a desentrañar las claves operativas del conocimiento que el profesor insiste en transmitir. El alumno finalmente "ya empieza a estar en la clase". 4-Fase paradójica de éxito y
decepción: 5-Fase de reflexión y salto: ¡Será posible! ¿Acaso me estoy enfrentando a un conocimiento de tal fineza y refinamiento que mi mente es un estorbo y que acontece a pesar de mi mismo... tal y como lo dicen en los textos antiguos?!. ¡Es asombroso.. Es extraordinario! La intensidad de la reflexión y salto es
muy variable y personal. En dependencia de la sensibilidad, madurez intelectual, cultura y
conocimiento acumulado, los alumnos pueden llegar a diferentes profundidades de
reflexionamiento. Mientras más profunda sea la comprensión sobre la simpleza y
connotación de la enseñanza, y sus propias experiencias, más intensamente se
transformará su visión del mundo y de si mismo. Las primeras cuatro fases, descritas arriba, ocurren para cualquier ejercicio realizado. Transitar por ellas cuatro, puede durar unos minutos y desencadena emociones y pensamientos que se añaden matizando la participación. El salto de la 5 fase, generalmente acontece a finales del entrenamiento y mucho más adelante, cuando vayan adquiriendo nuevas habilidades y conocimiento. Generalmente está reservado para los que incorporarán definitivamente esta enseñanza. Hay alumnos que "entran de cabeza" en el juego, Parece como si no experimentaran ninguna de las fases, porque están llenos de silencio y fluyen suaves como la brisa. Se dejan llevar por la curiosidad, sin que ninguna emoción, pensamiento o expectativa les embargue, actúan como si nada les importara y no se distraen con mis palabras. Escuchan mis orientaciones y.. ¡Sencillamente juegan!... De más está decir que, por supuesto aciertan. Por lo general, es necesario que destinemos mucho recurso en tiempo, durante las prácticas, del Método SAURAYI, para que comprendan de una vez, lo que queremos transmitir: El modo en que deben asumir esta enseñanza, lo que desean obtener, así como los medios de que disponen para conseguirlo. Pretendemos adentrarles en un estado intenso de certeza, enfrentándole a sus propios éxitos, haciéndoles experimentar en su misma carne la satisfacción de realizar una actividad que rebasa todos los límites conocidos para sus sentidos cinestésicos. La premisa cognoscitiva básica del Método SAURAYI, constituye en si misma un instrumento de calibración de los sentidos y el acto de escuchar el silencio termina por desmontar las expectativas fallidas que les condicionan y limitan. Pero nada es más convincente que la autoconfirmación de un hecho. La fuerza de lo evidente les enfrenta a una verdad de tal índole, que puede remover sus sistema de creencias. Sin casi saberlo se comienza a presentir que acaso existiese un conocimiento silencioso, al que no se pudiera acceder analizando ni pensando, y que solo es alcanzable para nuestra mente, si permanece vacía y atenta. Con solo sospecharlo se intenta y ya funciona. Es asombrosamente fácil cuando comprenden lo que se les pide. Pero hay que llevarles a ese punto de certeza. Finalmente, los alumnos, asumen la posibilidad. En el intento, rompen la inercia de sus hábitos, y llegan a disfrutar la circunstancia de alcanzar a saber de otro modo. Ocurre para muchos. Y junto con ellos, lo disfrutamos también, nosotros. Saludos a todos. Cristian |
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![]() SAURAYI.COM Madrid. España. Método Saurayi de Terapia Psicoenergética. |
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